Viajar, medicina para la salud mental

por | Estilo de vida

A veces el estrés y la ansiedad nos impiden llevar un estilo de vida normal y trabajar de forma productiva. Tomar un descanso y conocer nuevos lugares puede ser beneficioso para la salud física, mental y emocional.

Así le sucedió a Zoraida Avilés Ruiz, quien luego de dos años sin viajar visitó la ciudad de San Francisco, California, por primera vez. Llegó a allí a dar una conferencia, pero “aunque fue un viaje de trabajo, ese viaje también se convirtió en uno terapéutico porque soy amante del vino y pude ir a los viñedos de Napa y Sonoma, donde se produce muy buen vino”, confesó la profesora universitaria.

Ella percibió la misma sensación de relajación entre sus compañeros de viaje. Sobre todo, cuando coincidió con una mujer que se estaba divorciando y un abogado que quería renunciar a su trabajo.

“Recuerdo que era un viaje donde el grupo que viajó estableció una relación de familia. Intercambiábamos vivencias y hablábamos de hacía cuánto tiempo no viajábamos”, dijo Avilés Ruiz.

Esa confraternización hizo que, a pesar de que ha visitado otros destinos, ese viaje a San Francisco siga siendo su favorito.

En general, las personas anhelan tener la oportunidad de viajar y salir de su entorno cotidiano. Según Reina Serrano, psicóloga industrial organizacional, viajar aumenta los niveles de bienestar físico y mental, es una fuente de diversión y felicidad y hace que las personas estén más satisfechas con la vida. Asimismo, aumenta nuestras habilidades sociales y de comunicación, nos ayuda a reducir el estrés y permite que seamos más flexibles ante los cambios.

Además, “el visitar nuevos lugares, nos permite también cuestionar nuestros estereotipos o prejuicios. Al explorar nuevas culturas, acogemos nuevas formas de pensar, siendo más inclusivos y aceptando las diversidades sociales”.

En una revista de filosofía llamada Factótum , Christian O. Wenge, doctor en geografía por la Universidad de Colonia, Alemania, con una tesis sobre turismo urbano en Barcelona y Madrid, destaca que la mayoría de las personas viajan porque tienen tiempo libre, necesitan un descanso, van a visitar amigos o familiares, por motivos de negocios o alguna participación en eventos. Además, aspectos como nadar, tomar sol, leer, realizar actividades culturales, ir a fiestas, salir a comer, ir de compras y relajarse, se posicionan entre las actividades favoritas de los viajeros.

Entre las cosas que más impactaron a Avilés Ruiz durante su viaje fueron los paisajes, el contacto con la naturaleza y la gente local de la ciudad.

“Recuerdo que en Napa disfruté el contacto con la naturaleza y al caminar se podía distinguir diferentes suelos y diferentes temperaturas. Los vientos que venían de la bahía de San Francisco, en esa tierra donde se produce el vino, representan el crecimiento de la uva. Ahí vi como la naturaleza es nuestra aliada”.

Otro de los beneficios de viajar, tiene que ver con la actividad física.

“Cuando viajamos tenemos muchas oportunidades para estar activos física y mentalmente. Por un lado, viajar nos ayuda a combatir el sedentarismo -que en ocasiones es causado por las rutinas del día a día, y por otro lado, nos permite activar nuestra mente, permitiendo que tengamos más flexibilidad de pensamiento y más apertura mental y emocional”, señala Serrano. Por tanto, recomienda tomar  unas vacaciones para mejorar la productividad, creatividad y el desempeño en el ámbito laboral.

Pero, ¿todos tienen derecho tomar vacaciones? En teoría, sí. Tras la abolición de la esclavitud en 1873, todos los seres humanos tienen derecho a disfrutar tiempo libre. Además, en la Declaración Universal de Derechos Humanos, las Organización de las Naciones Unidas expone que “toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas”.

En Puerto Rico, las leyes laborales vigentes establecen licencias para que las personas puedan tomar días libres. Por lo general, un empleado puede acumular entre 6 a 15 días por concepto de vacaciones en un año, siempre y cuando trabaje 130 horas o más al mes.

Las vacaciones o viajes de placer son vistos como uno de los mejores antídotos contra el estrés, la ansiedad e, incluso, la depresión que pueden generar situaciones personales, familiares o en el ambiente laboral. Al viajar,las personas buscan cubrir desde necesidades básicas como comer, beber, hacer ejercicio o dormir hasta necesidades de autoestima y confianza. Satisfacer esas necesidades personales puede generar un gran sentimiento de satisfacción.

Por su parte, Avilés Ruiz opina que “cuando uno viaja no debe ver el viaje como un escapismo sino como el descanso que uno se merece. Además, debe prepararse para el regreso”. Comentó que siempre agradece el poder ir de vacaciones y conocer otras culturas,  pero se mantiene firme en que regresará a su país.

Sin embargo, Serrano señala que “la experiencia de viajar es subjetiva de cada persona y va a depender de las preferencias individuales. Hay personas a las que el viajar les genera ansiedad, malestar o preocupación, ya sea por factores económicos, familiares, de seguridad, entre otros”. Serrano destaca que las vacaciones no necesariamente deben ser largas, costosas y lejos de casa. Basta con tomar unos días de descanso para apreciar la naturaleza y olvidarse de las tareas diarias y recargar energías.

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