En el episodio 15 de Mujer en Voz Alta, conversamos con Karina Villamizar, autora del libro Amor Veneno, sobre la cruda realidad de la violencia intrafamiliar. Su testimonio no solo visibiliza las heridas que pueden marcar generaciones, sino que también nos deja herramientas prácticas para romper ciclos de abuso y construir hogares más seguros y saludables.
Aquí te compartimos los tres aprendizajes más poderosos de esta entrevista —y lo que puedes hacer desde hoy para evitar la violencia intrafamiliar:
1. Rompe el silencio: hablar sana y protege
Karina vivió abusos graves en su infancia que fueron silenciados por años. El miedo, la vergüenza y el deseo de «proteger la imagen familiar» impidieron que se denunciara lo que pasaba. Hoy, su mayor llamado es claro: si un niño o niña te cuenta que ha sido abusado, ¡créeles y actúa!
🔸 ¿Qué puedes hacer?
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Habla abiertamente con tus hijos sobre el consentimiento y los límites desde temprana edad.
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Crea un espacio seguro donde sepan que pueden contarte cualquier cosa sin miedo a represalias.
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Si alguien confiesa haber sido víctima de violencia, escúchale, valida su experiencia y busca ayuda profesional y legal.
2. Hazte cargo de tu herida emocional: lo que no sanas, lo repites
La violencia intrafamiliar muchas veces es un ciclo heredado. Karina compartió cómo identificó sus heridas de abandono, humillación y rechazo, y cómo decidió no transmitirlas a su hijo. La sanación empieza por el reconocimiento.
🔸 ¿Qué puedes hacer?
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Dedica tiempo a mirar tu historia personal con compasión y sin juicio.
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Busca terapia, grupos de apoyo o recursos de autoayuda confiables. Como dice Karina, “herramientas hay miles”.
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Practica ejercicios simples como la escritura terapéutica 5×5 (escribe por 5 minutos durante 5 días a la semana) para identificar tus emociones y patrones.
3. Cría desde la conciencia, no desde el miedo o la culpa
Una de las frases más poderosas del episodio fue: “La herida que no sanas, se convierte en tu forma de criar.” Si no somos conscientes de nuestras heridas, podemos actuar desde la rabia, el control o el abandono. Karina decidió romper la cadena y darle a su hijo una crianza basada en el respeto, el diálogo y el acompañamiento emocional.
🔸 ¿Qué puedes hacer?
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No uses el castigo físico ni la humillación como forma de crianza.
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Valida los sentimientos de tus hijos y explícales por qué ciertas conductas no son aceptables.
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Revisa constantemente si estás reaccionando desde tu “yo adulto” o desde tu “niña herida”.
Tu historia no te define: tú decides transformarla
La violencia intrafamiliar no se supera con silencio ni con resignación. Se supera con acción, conciencia y amor. Como dijo Karina: “Tu herida no tiene que ser tu marca de por vida.”
Si este tema te tocó de cerca, recuerda: no estás sola. Hay recursos, hay comunidad y hay esperanza.


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